martes, 27 de junio de 2017

¿Soñar para evadirnos?


En algún momento de nuestras vidas pensamos en estar en otro lugar completamente diferente al que estamos, situaciones difíciles como el trabajo, un problema familiar, o una mala racha con nuestra pareja, todo esto, nos hace sentir esa necesidad de evadirnos a otro lugar en el que descansar de ese momento que nos está afectando y complicando la vida. Generalmente pensamos en lugares paradisíacos como una isla, una playa, la montaña, una ciudad diferente o ese sitio en el que ya estuvimos de vacaciones y nos marcó de alguna manera. Conseguirlo es prácticamente imposible, aunque en ocasiones se logre con un poco de tiempo, lo que no solemos pensar es por cuánto tiempo estaríamos allí y si realmente esa es la solución, en otras ocasiones decimos eso de: “me iría a…. y no volvería jamás”, pero sería la solución también en este caso? La respuesta es NO, en el primer ejemplo, después de un tiempo de relajación volveríamos a nuestra vida cotidiana y ese asunto que tanto nos agobia seguiría ahí, y en el segundo ejemplo, el irnos para siempre tampoco acabaría bien, habríamos huido de los problemas, no habiendo aprendido a afrontarlos, y lo más difícil, quitarnos de la cabeza lo que hemos dejado atrás o a quienes hemos dejado. Ninguno de los dos casos es la solución, aunque el primero podría darnos un respiro y al volver ver las cosas de otro color.
Los problemas o situaciones adversas que no queremos en nuestra vida, realmente son tan malos? o simplemente no sabemos llevarlos de manera que no nos hagan el daño que queremos evitar.
A veces con cosas sencillas podemos evadirnos por momentos y descargar esa tensión que nos invade cada día. Parece fácil decir esto y la verdad es que no lo es, pero si aprendemos a buscar esos momentos de tranquilidad y relajarnos, seguramente podamos sentirnos mejor y más preparados para afrontar esas dificultades o problemas.
Si pensamos que pequeñas cosas nos pueden ayudar, seguro que salen muchas y que además no pensábamos que podían hacernos tanto bien. Hacer ejercicio, como: nadar, correr, montar en bicicleta, nos quitará peso de encima y nos hará sentir mejor, y hacer de ello una rutina, será una de las mejores soluciones. Otras, como realizar actividades que nos gustan, por ejemplo; manualidades, ver películas, escuchar música, leer, escribir, cocinar, pasear, etc.…, nos centrarán en esa actividad y no son tan difíciles de hacer. Hay otras cosas aun más sencillas que las hacemos a diario y no nos damos cuenta de que son beneficiosas para nuestro bienestar y que si sabemos utilizarlas nos pueden dar la clave para sentirnos mejor. Tan simple como fijarnos en un niño que juega y disfruta de su inocencia, nos puede regresar a nuestra infancia y a esos momentos que nos hacían tan felices. Pasear con nuestro perro, jugar y hablar con él, o con la mascota que podamos tener, te servirá de receptor de tus emociones y te ayudará a distraerte. Esa cafetería que te gusta, por su café o ambiente, te hace sentir cómodo en un lugar especial. Sentarte en un banco y ver a la gente como va y viene, te puede enseñar y servir de referencia para ti. Ver como las ramas de los árboles se mueven con el aire, sentir la brisa en la cara, descubrir sitios nuevos de tu entorno, o tantas cosas muy simples, que uniéndolas, pueden ayudarte a encontrar ese momento de relajación que tanto necesitas.
Queda claro que no tenemos que irnos a miles de kilómetros para sentirnos mejor ya que a la vuelta nos espera la razón por la que nos fuimos. Ciertas cosas más simples y cotidianas nos pueden ayudar a encontrarnos más receptivos para afrontar nuestros problemas.
Respira profundo y piensa que te gustaría hacer, no sueñes con cosas complicadas, sal a la calle, queda con un amigo, tu mascota, tu pareja, un lugar cercano en el que sentir el aire en tu piel, cualquier cosa que te separe por un momento de tu problema y si lo haces a diario te verás recompensado con ciertos placeres que te puede dar la vida y que no creías fuesen tan geniales.
La vida no son dos días como se suele decir, es más larga y por muy cuesta arriba que se haga, siempre hay algo que te puede ayudar a sentirte mejor y tirar hacia adelante. Sonríe de vez en cuando y que no sea forzado, que salga natural, que sientas que una simple sonrisa puede ser motivo de bienestar para ti y para quien te pueda estar mirando y quién sabe si de ese pequeño movimiento muscular, pueda surgir una experiencia interpersonal que te solucione más que un problema.
Para mí la vida es como un guión de una película, nunca sabes cuándo va a cambiar el argumento, por eso hay que estar preparado para ello y tú puedes tener diferentes salidas para volver al guión principal, mejor o peor, a tu parecer, pero único y diferente al del resto de personas que participan en tu vida.