El 22 de
enero de 1940, llegaste a este mundo,” como un altar del cielo” (Araceli).
Comenzaste un camino, que 77 años después llego a su conclusión. En ese camino
has vivido miles de cosas, buenas y malas pero todas ellas son las que han
hecho de ti la persona de la que hoy todos nos despedimos, recordando cada uno
de nosotros algún momento vivido junto a ti y creo no equivocarme, que ese
recuerdo es especial y bonito.
Fuiste y
serás una buena persona, con letras mayúsculas;
cariñosa, fiel, respetuosa, sensible, educada y sobre todo ello una
buena madre y esposa.
Entregada
por y para tus conocidos y no tan conocidos, pensando cómo hacer el bien,
enseñando a niños de 6 años quien es dios y la religión, algo en lo que siempre
has creído y has disfrutado de ello, en especial de tu virgen del valle, de
cenicero.(la más bonita del mundo entero).
Hoy te
estamos rindiendo homenaje tus hijos, tus nietos, tu familia y tus amigos, un homenaje merecido y que
esperamos te sirva para llegar al cielo, ese lugar que te corresponde y que tu
sabias que un día llegarías a él. En el cielo te espera tu dios, para acogerte
con esas manos tan dulces que tanto decían de ti al acariciarlas. También
estará tu esposo, el cual después de más de 15 años deseando verte, seguro te
recibirá para disfrutar de una grandiosa batalla de flores blancas y comenzar
una nueva vida, llena de recuerdos y observando desde allá arriba, como los
frutos de vuestra unión, siguen adelante junto con sus familias, el camino de
sus vidas.
Miles de
gracias de parte de los 4 y todos los demás, por ser como has sido con
nosotros.
Que sigas siendo
tan sensible, cariñosa, atenta, respetuosa, como lo has sido hasta ahora.
Un beso de
parte de todos, en especial de tus hijos y nietos; y descansa “que ya te lo merecías”.